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El Country Club: la historia de Caracas en una sola urbanización

Con más de 80 años de historia, el urbanismo se ha mantenido como un museo contemporáneo de belleza arquitectónica y un ideal de aspiración socioeconómica de todos los caraqueños

Miles de personas circulan a diario por sus calles, admirando la belleza de las casas donde viven las familias más acaudaladas del país, pero también anonadadas por el encanto de toda la historia que el propio urbanismo posee.

Cesar Urbano Taylor, miembro de la junta directiva de la Corporación Inmobiliaria SMA, y activo promotor inmobiliario del país, destaca la esencia al Central Park de Nueva York, ya que sus creadores fueron los mismos, el Grupo Omlsted Brothers, quienes supieron entender la necesidad de conservar los espacios naturales a pesar del progreso y desarrollo de la ciudad con el paso del tiempo.

Un organizado urbanismo con club social, donde se fusionan diversos estilos arquitectónicos con caballerizas y campos de golf, con un entramado de calles que hoy día se han convertido en opciones viales para que miles de venezolanos puedan movilizarse por la capital evadiendo el alto tráfico de las principales vías de Caracas.

“Algún día quisiera tener una casa allí”, se dicen muchos cuando transitan sus calles, y es que es inevitable ante tanta diversidad en estilos de diseño y las aspiraciones socioeconómicas de todos, ya que el Country Club es el arquetipo del ciclo social, económico y arquitectónico del país.

Un museo contemporáneo que refleja las facetas del diseño de mansiones desde los años 40 hasta el presente. Se pueden ver épocas de bonanza y recesión en unos pocos minutos. Existen casas en un estado de total abandono y otras muy bien mantenidas en su estilo original, pero también suntuosas remodelaciones con técnicas modernas de diseño, tecnología y construcción.

Su Ordenanza de Zonificación ha sufrido diversas modificaciones respecto de sus adyacencias y linderos: se ha intentado reducir sus límites con propuestas tendientes al aumento de su densidad (con el objeto de transformar grandes parcelas unifamiliares en multifamiliares), se ha intentado expropiar sus campos para la construcción de edificios de alta densidad, y se propuso restringir la circulación por muchas de sus calles para reforzar la “exclusividad” y seguridad a sus vecinos.

Sin embargo, el urbanismo se mantiene como una isla intocable.

Nada ha sucedido y posiblemente nunca sucederá, asegura Cesar García Urbano Taylor, pues a su juicio, lo que para algunos representa una visión lujosa de la vida con la que no comulgan, para otros conforma una meta, un objetivo ideal, que simboliza las ansias de mejorar constantemente.

Pero más allá de la banalidad con la que se percibe el deseo de vivir en el Country Club subyace lo arquitectónico, lo urbanístico, lo constructivo y lo inmobiliario. Es la proyección de vivir en inmuebles únicos y distintivos de un estilo de vida, donde se denote el esfuerzo de cada familia por formar parte de un lugar que se distingue de todas las demás urbanizaciones de Caracas. Y quienes allí viven saben muy bien que pertenecen a un grupo de personas que siempre serán sometidas al escrutinio público y al juicio de todos los que conducen por sus vías. Personas que a diario se ilusionan con su inigualable belleza asegurando “…que bonita esa casa…”.

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