Gerencia venezolana

Cómo proclamarse el mejor sin caer en la presunción

Las empresas valoran más que nunca las habilidades emocionales, y el egoísmo no está entre sus preferencias

“No veo a nadie mejor que yo. Veo que hago cosas que otros no pueden hacer. No hay un futbolista más completo que yo”. 

Tan negativo es para un profesional ser egocéntrico como destacar por una modestia excesiva que no permita resaltar sus méritos

Los profesionales de recursos humanos rascamos mucho en el historial, le cuestionamos cómo lo ha conseguido, con qué clientes, qué dificultades encontró. Mejor que decirlo es poner encima de la mesa los resultados, porque tan negativo es sacar demasiado pecho como ocultar lo logrado por un exceso de modestia.

“Uno puede ser muy bueno técnicamente, pero lo que te va a diferenciar es la gestión de tu personalidad y de tus emociones cuando te relaciones con los demás”, apunta Maite Palomo, profesora de gestión de recursos humanos y psicología del trabajo de ESIC.

Para ello, dice, es fundamental tener control sobre las emociones, sobre todo en la interacción con quienes rodean al profesional. En el caso de la alta dirección, por ejemplo, aspectos como la gestión de la diversidad, entender los nuevos métodos de trabajo que vienen con las nuevas generaciones, requiere de una flexibilidad que no es compatible con posiciones rígidas y categóricas. “Ser una persona orientada al logro y a la aspiración de poder no es negativo mientras no lo hagas por métodos ilícitos. Si eres generoso, acompañas al que tienes al lado, y tienes empatía, puedes hacer que todos ganen”.

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