CaracasVenezuela

César Urbano Taylor y la evolución del mercado inmobiliario nacional

El especialista sostiene que han sido muchos los cambios que ha sufrido el sector en medio de una de las crisis más aguda que ha vivido el país para lograr un equilibrio en el mercado

Son muchos los venezolanos que han salido del país, o están en diligencias de hacerlo, y se apoyan en la venta de sus inmuebles y propiedades para lograr un capital de arranque que les de ciertas garantías en el extranjero.

Pero esa “desesperación” por obtener dinero rápido está convirtiendo al mercado inmobiliario de Venezuela en una especie de subasta, donde se prioriza la necesidad de unos en vender y adquiere valor el deseo de los compradores en pagar poco.

Así lo reseña César García Urbano Taylor en un artículo publicado por la revista Entre Rayas, donde explica que esto se debe a la falta de un tabulador técnico que tenga referencias y parámetros definidos.

“Las transacciones se basan en el análisis que mutuamente comprador y vendedor hacen del otro en la búsqueda de sus respectivas y evidentes debilidades: planes, necesidad real del ingreso, anhelo y gusto por el inmueble, costo-oportunidad, por la osadía de invertir en esta situación país”, explica el especialista, miembro de la junta directiva de la Corporación Inmobiliaria SMA.

“En cualquier caso el movimiento inmobiliario y constructivo de la ciudad capital es sumamente interesante y digno de evaluación académica, única en el mundo actual”, sostiene, agregando que aún existen muchos promotores inmobiliarios apostando por un mejor país que desarrollan complejos empresariales y oficinas, así como hogares para la clase media, aprovechando lentitud del mercado nacional.

Explica que luego de la intervención del Ejecutivo Nacional sobre muchos desarrollos inmobiliarios, entre los años 2010 y 2011, obligó a las constructoras a cambiar su percepción sobre los compradores. El trato cambió y se dieron cuenta que ahora saben defender su dinero y sus ilusiones.

“Efectivamente se cometieron excesos en los procesos de corrección de vicios en las obras, su fórmula de venta, entrega y pagos”, sostiene César Urbano Taylor, quien reconoce que un grave error de muchos fue trasladar sus errores administrativos, falta de gerencia y lentitud en la ejecución de las obras a los compradores, y que muy difícilmente asumían con su propio patrimonio dichos errores.

Pero, paralelamente, reconoce el trabajo honesto de muchos que si supieron corregir sus errores sin recargar sus problemas en el comprador final, y hoy día son más fuertes que nunca.

A su juicio, las acciones del gobierno, si bien fueron pesadas y sumamente criticadas, tuvieron un resultado positivo en el sector. Dejando de lado la política, y viéndolo desde un punto sociológico, han surgido nuevas ideas, empresas que han sabido salir adelante en la más extrema de las adversidades, con perspectiva y proyección de un mercado que nunca dejará de crecer.

Muchos promotores decidieron aprovechar la circunstancia para mejorar, y tuvieron que “aprender de construcción, sindicatos, compra, contratos, permisos, negociación en conflictos y todos los rubros que conforman éste complejo mundo, todo por la fundamental y muy loable razón de no perderlo todo (…) La crisis nos llevó a innovar, afrontar y resolver”, dijo.

El mercado inmobiliario nacional cambió, y ahora, tanto compradores como promotores han conseguido un equilibrio en el desarrollo de espacios, comprendiendo que en necesario dejar atrás aquello que nos bloquea, para dar paso a un mercado estable y en constante crecimiento.

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