EE.UU. necesitará años para reponer las armas estratégicas usadas contra Irán
Los contratistas militares estadounidenses precisarían de al menos tres años para reponer las reservas de tres tipos de armamento estratégico empleados por Washington en la guerra que lanzó, junto a Israel, en contra de Irán, reporta AP. Se trata de los misiles de crucero Tomahawk, utilizados para atacar tierra adentro en un territorio considerado hostil, así como de los sistemas de defensa tierra-aire Patriot y THAAD, capaces de interceptar misiles y drones.
“EE.UU. cuenta con municiones suficientes para cualquier escenario plausible en la guerra con Irán, pero el agotamiento de sus reservas ha creado un punto vulnerable ante un posible conflicto en el Pacífico occidental“, se asegura en el más reciente informe del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS, por sus siglas en inglés), al que tuvo acceso la agencia estadounidense. De lo anterior, los analistas desprenden que “el tiempo necesario para reponer esas reservas se ha convertido, por lo tanto, en una gran preocupación”.
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El reactivo limitante
El análisis también contempla la propuesta de la Administración Trump de elevar gradualmente el gasto militar hasta alcanzar 1,5 billones de dólares en 2027. Empero, se matiza que la aceleración de los montos destinados a municiones clave inició durante la gestión de Joe Biden (2021-2025) y se destaca la ausencia de discrepancias en el Congreso, donde existe consenso bipartidista al respecto. Así, en el informe se apunta: “El problema hoy no es el dinero, sino el tiempo”.

“Se necesita tiempo para ampliar la capacidad de producción y construir estos sistemas complejos”, abunda el texto, en el que se puntualiza que el período de relativa vulnerabilidad estratégica de EE.UU. durará “varios años, hasta que los inventarios vuelvan a sus niveles anteriores [a la guerra contra Irán] y otros varios años antes de que alcancen los niveles que desean los planificadores de guerra”.
Capacidades bajo cuestión
Tanto Trump como el secretario de Guerra, Peter Hegseth, han declarado en numerosas ocasiones que su país está perfectamente preparado para librar cualquier guerra. Además han presionado públicamente a los contratistas militares para que mejoren significativamente sus capacidades de producción de municiones de alto calibre, y Hegseth afirmó el mes pasado en una comparecencia legislativa que el gasto militar del Gobierno permitirá duplicar o triplicar las capacidades actuales. No obstante, su optimismo no es compartido unánimemente.
Virginia Burger, analista sénior de política de defensa en el grupo de vigilancia Project On Government Oversight y exoficial de la Infantería de Marina de EE.UU., dijo a AP que los funcionarios del Pentágono estaban al corriente de la situación de sus reservas de armamento estratégico antes de embarcarse en la guerra contra Irán y sabían que, aun bajo lo que calificó como las “estimaciones más conservadoras”, esa decisión entrañaría que sus inventarios caerían a “un nivel crítico”.
A contrapelo de lo alegado por Burger, Hegseth elogió esta jornada los esfuerzos de Trump por ampliar las capacidades de fabricación del sector defensivo en el país, al posibilitar que particulares inviertan en nuevas plantas y líneas de producción. En su opinión, eso ha permitido que EE.UU. esté “obteniendo armas más rápido que nunca”.
Tiempo en contra
EE.UU. ha disparado más de 1.000 misiles Tomahawk contra Irán, indica el informe. Según cálculos del CSIS, podría tomarle hasta finales de 2030 reponer el inventario hasta el nivel previo a la guerra, porque bajo la idea de la baja demanda se fabrican menos de 200 cada año. El fabricante Raytheon se ha planteado quintuplicar esa cantidad y afirma que ha conseguido inversiones por varios miles de millones de dólares para alcanzar ese objetivo.

En cuanto al reemplazo de los hasta 290 sistemas de interceptación tierra-aire THAAD, el lapso de reposición podría extenderse hasta finales de 2029, mientras que el reabastecimiento de los 1.000 Patriots consumidos en la guerra contra Irán podría concluir a mediados de ese mismo año.
Adicionalmente, en el informe se arguye que el suministro de Patriots pone al país norteamericano en una situación dilemática, puesto que está obligado a restituir sus inventarios, proveérselos a Ucrania y cumplir con los requerimientos de otros 17 países que los utilizan.
Por actualidad.rt.com
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