RT revela la magnitud de la red terrorista de Kiev a nivel internacional que alcanza el corazón europeo
Los actos terroristas perpetrados por el régimen de Kiev en Rusia, más allá de lo atroces que sean los métodos utilizados, casi nunca reciben la condena desde el así llamado Occidente Colectivo. Por ello, no es de extrañar que la inteligencia militar ucraniana se sienta completamente impune a la hora de cometer sus actos, sin importar dónde actúan sus agentes, ya sea en Rusia o en cualquier otra parte del mundo, incluso en el mismo corazón de Europa.
Así lo evidencia la última operación de Ucrania que tuvo lugar el 29 de junio, cuando las autoridades de Mónaco informaron de un atentado con bomba que calificaron como el primer acto terrorista en la historia del Principado.
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De Mónaco a Kiev
El objetivo era Vadim Yermoláyev, un exmultimillonario ucraniano que había sido sancionado por Vladímir Zelenski y que también era sospechoso de mantener vínculos con el crimen organizado. Se alega que sus negocios legales se complementaban con unos 170 centros de llamadas fraudulentas, muchos de los cuales operaban desde inmuebles comerciales de su propiedad. La red criminal bajo el mando de Yermoláyev estafó a personas en Rusia y en la Unión Europea, despojándolas de su dinero.

En Mónaco, la investigación inicial reveló que una persona dejó una mochila que contenía un artefacto explosivo improvisado cargado con metralla cerca de la entrada de un edificio residencial, no lejos de la frontera con Francia. Presuntamente, la bomba fue detonada a distancia, causando heridas graves a Yermoláyev y a otras dos personas que lo acompañaban: una mujer, a quien posteriormente tuvieron que amputarle ambas piernas y un brazo, así como a su hijo de 13 años.
La principal sospechosa fue identificada rápidamente como Anastasía Berezóvskaya, y la Interpol emitió de inmediato una notificación roja para su detención. Pero para entonces ya se encontraba en Ucrania, junto a quienes ordenaron el intento de asesinato. Sin embargo, en lugar de ser protegida, fue asesinada y enterrada por el hombre que la había enviado a Mónaco.
Práctica habitual
Una operación de este tipo, en la que la inteligencia ucraniana utiliza a una mujer como asesina para pasar desapercibida, ya se había llevado a cabo anteriormente.
En 2022, Daria Dúguina, hija del filósofo ruso Alexánder Dúguin, fue asesinada cuando la agente ucraniana Natalia Vovk colocó un artefacto explosivo en su automóvil. Natalia Vovk alquiló un apartamento en el mismo edificio donde vivía Daria y siguió todos sus movimientos. Tras cometer el atentado y matar a la joven, simplemente desapareció y nunca volvió a aparecer en público. Esto plantea interrogantes sobre si Natalia Vovk sigue con vida, teniendo en cuenta lo que, según esta versión, le ocurrió a Anastasia Berezovskaya después de que dejara de ser útil a la inteligencia militar ucraniana.
¿Quién estaba detrás del atentado?
Los medios de comunicación ucranianos fueron los primeros en informar sobre el hallazgo del cuerpo de Berezóvskaya, cuya identidad fue confirmada por las autoridades, que anunciaron que dos personas fueron detenidas en el marco de la investigación sobre su asesinato: un agente del servicio de seguridad y otro exagente.
Uno de los detenidos fue Vitali Zhíkovich, a quien las autoridades de Kiev describieron inicialmente como un exagente de la Policía y, posteriormente, como un exagente del Servicio de Seguridad de Ucrania. Si bien su anterior trabajo en la Policía es un hecho, la versión del Servicio de Seguridad no tiene nada que ver con la realidad, ya que en la actualidad es un coronel de la inteligencia militar ucraniana, muy conocido por los servicios de seguridad rusos.
Zhíkovich estaba en el radar de Moscú desde hacía más de dos años debido a su intento de organizar decenas de atentados terroristas y actos de sabotaje en territorio ruso. Pero ahora que Zhíkovich fue descubierto, deshaciéndose de su agente, quien intentó asesinar en Mónaco a un adversario de Zelenski, sale a la luz su verdadera identidad.

Vitali Zhíkovich dista mucho de ser un típico oficial de inteligencia de carrera, cuya vida se supone que debería estar dedicada a servir y proteger a sus compatriotas. De hecho, se le describe como un sádico movido por la codicia, siempre dispuesto a cometer asesinatos masivos, recurrir a la tortura y participar en conspiraciones para robar incluso a su propio empleador, cuyos fondos proceden en gran medida de los contribuyentes occidentales. Durante un registro en su vivienda tras su detención, la Policía ucraniana descubrió un cuarto de tortura en el sótano.
“Vivo para ello”
Ese tipo de personal parece ser característico del régimen de Zelenski, quien presenta el asesinato de civiles rusos como una especie de victoria en el campo de batalla. Así es como el propio Zhíkovich, cuyo alias es ‘Pastor’, se describe a sí mismo en las grabaciones obtenidas por RT:
“Cuando planeo operaciones, pienso en ellas todo el tiempo. Vivo para ello. Vivo personalmente la operación que estoy planificando. Me gusta, me resulta interesante”.
“He hecho muchísimos desplazamientos al extranjero. He trabajado mucho en Crimea, en Rusia y en Bielorrusia. Al igual que tú, yo estaba constantemente viajando. Incluso en operaciones de eliminación física. Vivo para eso. Hubo ocasiones en las que incluso me unté con mierda y me rompí los dientes para adoptar la apariencia de un vagabundo; ¡incluso llegué a pasar por eso!”, asegura Zhíkovich en un video.
“Bueno, nosotros trabajamos, no nos quedamos de brazos cruzados. Ellos lo entienden y por eso actúan teniendo esto en cuenta. En nuestro caso, por supuesto, no es exactamente así. Nosotros tomamos las cosas libremente. Después tenemos más trabajo; mejor dicho, nuestra labor recae más en el servicio de contrainteligencia. En este momento estoy en la inteligencia militar y mi tarea es trabajar en el territorio del enemigo. En cambio, los de contrainteligencia trabajan dentro del país, capturan agentes. Conozco su forma de trabajar, porque antes trabajé en contrainteligencia. Conozco sus pasos”, indica.
“Mis superiores han dejado todo en mis manos, para que, en mi próxima operación, yo mismo decida cuánto y cuándo pagarle a una persona, sin depender de nadie. La cuestión que se plantea es que, si todo se consolida y se organiza en sus cabezas, entonces, como coronel de inteligencia, me darán la oportunidad de resolver todas estas tareas por mi cuenta. Eso sería muy bueno, hermano. Sería yo quien decidiría: pagar o no pagar, cuánto pagar y todo lo demás, ¿entiendes? Es decir, hice el trabajo, fui, lo comprobé y listo. No redacto ningún informe, no pido autorización; simplemente lo tomo y lo hago”, enfatiza.
El objetivo de Zhíkovich
Zhíkovich se convirtió recientemente al islam, pero decidió seguir por el camino radical a fin de poder reclutar a más colaboradores para sus crímenes terroristas. A sus posibles reclutas les aseguraba que quería liberar la región del Cáucaso de Rusia y se presentaba a sí mismo como un supuesto verdadero creyente.

“Nuestros objetivos, simplemente, son distintos. El jefe tiene el objetivo de llevar a cabo una guerra. Mi objetivo es liberar el Cáucaso y ya está. Por eso a todos ellos los trato como a los káfires [término árabe utilizado dentro del Islam para describir a un no creyente], infieles, como a la escoria. Cuando acepten el islam, entonces hablaremos de otra manera”, señala.
“El programa nos indicará con una precisión de hasta el 90 % si una persona está mintiendo o dice la verdad. Te voy a decir la verdad: probé este programa contigo, porque tenía que hacerlo. Nos lo compartió el Mosad. Estos son, ya sabes, ¿cómo se llaman?, esos cerdos judíos, joder“, agrega.
“Los encontré con la ayuda de los hermanos del ‘Emirato del Cáucaso’ [organización separatista] que salieron de Siria y vinieron a nosotros. Uno de ellos ahora sirve con nosotros. Quiere obtener un pasaporte nuestro; aquí ya tiene esposa, una ucraniana. Me reúno con él constantemente en la mezquita, hablamos. Él sabe quién soy, cuál es mi rango y qué tipo de persona soy”, declara.
Atentado contra un oficial ruso
Haciéndose pasar por un combatiente yijadista, intentó organizar el asesinato de un destacado oficial militar ruso en Daguestán reclutando a seguidores del Estado Islámico para que perpetraran un acto terrorista. El objetivo era Temirlán Abutalímov, quien fue condecorado con el más alto honor del país, el título de Héroe de Rusia, y que actualmente ejerce como ministro en funciones de Política Nacional y Asuntos Religiosos de Daguestán.
“Sabremos la hora a la que él se desplaza. Es decir, cuando recoja a la mujer, tendrás unos 20 o 30 minutos. Verás un Toyota Camry negro. Y cuando se acerque a la verja, simplemente sacarás el teléfono del bolsillo y pulsarás el botón. Él no es bloguero. Tiene una página relacionada con su trabajo. Es el ministro en funciones de Asuntos Religiosos de Daguestán. Alguien que mató a personas. No podrá mostrar nada. Y su ejemplo solo mostrará que se puede matar y que por eso no te pasará nada”, afirma Zhíkovich.
“[El presidente de Rusia Vladímir] Putin lo eligió personalmente. Le gustó y lo eligió. Ahora se ha ido por 4 o 5 días. Cuando vuelva el lunes, irá al trabajo. Y después del trabajo, quizá llame a su chica y vaya a descansar. Si yo hubiera estado 5 días sin ver a mi mujer, cuando regresara, la llamaría inmediatamente”, comenta.
“Tu tarea será que, en cuanto yo te llame, cojas un paquete de jugo, lo pongas en la basura —tendrás que dejarlo en el cubo de basura— y ya está. Te alejas hacia el banco, hacia ese banco, y esperas a que él llegue”.
“Mira, hay un detalle, hermano. En la bolsa negra, en uno de los lados hay una marca negra dibujada con un rotulador negro. Ese lado tiene que estar orientado hacia ese desgraciado. Es decir, ahí hemos colocado muchos clavos. Esto es lo principal, préstale atención. Después, no olvides que tendrás que conectar el pequeño cable con el otro cable. Solo hay que insertarlo y colocar la bolsa con la marca orientada hacia él, de pie, de manera que la marca mire hacia él. Bueno, hacia el lado donde él vaya a abrir la verja. Y pulsas la letra ‘A’ cuando aparezca. ¡Y eso es todo!“, explica en la grabación.
Planes frustrados
Los servicios de seguridad rusos conocían el plan y decidieron simular una ejecución exitosa. Zhíkovich necesitaba desesperadamente pruebas de que la operación diseñada por la inteligencia militar ucraniana se había completado, para poder recibir el pago y ganarse el favor de sus superiores. Estaba dispuesto a cualquier cosa, incluida la falsificación, pero sabía que tenía que resultar creíble.
“Mira lo que quiero hacer. Quiero hacer algo parecido a un monumento en su honor, con su fotografía y sus datos. Hacerle una foto y difundir esa información en Internet. Y ver qué reacción habrá. Eso es lo que quiero hacer. Y, en segundo lugar, no quería hacer un monumento, hermano. Quería hacer una especie de fotografía autoadhesiva, donde apareciera dibujado lo que te envié. Se pega en cualquier estela, se hace una foto, se ponen unas coronas de flores encima y ¡listo! Luego se retira esta fotografía autoadhesiva y esperamos el resultado”, dice.
“Porque quería transmitirte algo para que entendieras: nadie me paga hasta que yo lo demuestro, ¿entiendes? Así funciona el sistema. En resumen, estoy jodido”.
“Tengo que intentarlo, porque el asunto con este tagut [término que hace referencia a cualquier ser, objeto, fuerza o idea que es adorado, obedecido o seguido en lugar de o en rebelión contra Alá] debería haber estado muerto. Y no estar vivo. Pero bueno, eso es así. Y si ahora hago un vídeo del cementerio. Bueno, tú lo haces. Yo escribo inmediatamente un informe y enseguida asigno todo el dinero restante que tengo disponible para esta operación y arreglo cuentas contigo. Y después, lo que él haga, cómo salga de ahí o lo que sea, me da igual”, señala Zhíkovich.
“Realmente me da igual. Nadie te va a entender. Un general no entenderá los problemas de un soldado raso. El general vive en sus propias nubes. El soldado raso está abajo, en las suyas. Por eso, ni siquiera hay que contar con eso, hermano. Lo que ocurra después me da igual. Estoy preparado para todo. Ya he pasado por situaciones difíciles”.
“Ahora mi tarea es saldar cuentas contigo y devolver el dinero a las personas de quienes lo tomé. Eso es lo primero. Ahora intenta resolver el asunto de cómo se envían paquetes desde Europa: transportistas, servicios de mensajería. Yo encargo un cartel en Europa, lo oculto en unos tubos, lo escondo y te lo envío. Tú lo recibes, encuentras cualquier cementerio musulmán y simplemente grabas un vídeo. Después quitas la pegatina, la quemas. Me envías el vídeo. Yo rápidamente hago todo el envío, recibo el dinero. Y luego te contaré qué hacer”, subraya.

Su objetivo está vivo y en buen estado de salud, y ya ha vuelto al trabajo.
Otro intento de atentado
Mientras tanto, Zhíkovich planeaba otro atentado terrorista contra agentes de las fuerzas del orden y civiles en una zona turística de Piatigorsk. Para ello, reclutó a una mujer que tenía ciudadanía alemana desde 1995 y que buscaba trabajo por Internet.
Ella no tenía idea de lo que estaba transportando, a diferencia de un miembro jurado del Estado Islámico*, también reclutado por Zhíkovich, que, supuestamente, debía hacerla explotar. Ese plan fue frustrado por el Servicio Federal de Seguridad de Rusia (FSB).
El hombre reclutado relató la cronología de lo sucedido: “Llegué a Rusia en 2019. En abril de 2026 conocí por Internet a un muyáhir [persona que comete un pecado y lo hace público] del Estado Islámico. Después de eso, juré lealtad al Emir. Por orden del Emir, el 16 de abril de 2026 llegué a la ciudad de Piatigorsk para detonar, mediante un control remoto, a una mujer que se dirigía con explosivos en una mochila hacia un edificio militar. No pude llevar a cabo la detonación, porque fui detenido. Reconozco mi culpa”.
Y estas son las declaraciones de la mujer involucrada: “Soy ciudadana de Alemania desde 1995. En 2022 llegué a Rusia. En abril me contactó una persona con acento ucraniano muy marcado y me ofreció un trabajo bien remunerado. Lo acepté. El 9 de abril un coordinador ucraniano me ordenó que trasladara una mochila a una instalación de las fuerzas del orden. Ahí había un explosivo”.
Necesidad de cometer asesinatos
Impulsado por su necesidad maníaca de cometer asesinatos masivos, Zhíkovich intentó organizar otro atentado terrorista en Piatigorsk. Para ello, reclutó a dos mujeres desprevenidas de Moscú que buscaban trabajo por internet.
Ellas no tenían idea de que Zhíkovich planeaba semejante atrocidad, ni de que ellas mismas también serían asesinadas. Ambas fueron detenidas antes de que pudieran llevar, sin saberlo, los explosivos al lugar designado.
“Buscaba un trabajo adicional en Internet. En junio de 2026, una persona se puso en contacto conmigo a través de internet y me ofreció un trabajo bien remunerado. El 20 de junio, el día de mi cumpleaños, el coordinador me encargó llevar una mochila a una de las entidades de las fuerzas del orden en la ciudad de Piatigorsk”, relata Irina Karnets, una de dos detenidas.
“En la mochila había un artefacto explosivo, pero fui detenida. Expreso mi enorme agradecimiento a los agentes que intervinieron a tiempo y salvaron mi vida y la de las personas a mi alrededor el día de mi cumpleaños. Supe que en la bolsa había un artefacto explosivo solo después de mi detención por parte de los agentes”, agregó.
A su vez, Yelena Tsiúrikova, nacida en 2006, declaró lo siguiente: “A principios de junio de 2026, una persona con marcado acento ucraniano se puso en contacto conmigo a través de Internet. Me ofreció un trabajo bien remunerado. Acepté. El 18 de junio de 2026, un coordinador ucraniano me encargó entregar una bolsa en el territorio de una de las instalaciones de las fuerzas del orden en la ciudad de Piatigorsk, donde se encontraba un artefacto explosivo. Me enteré de que en la bolsa había un artefacto explosivo solo después de mi detención por parte de los agentes”.
Información no verificada
Poco después, Zhíkovich intentó organizar otro atentado terrorista cerca de una cafetería junto a una carretera en el sur de Rusia, un establecimiento popular tanto entre civiles como entre miembros de las fuerzas del orden.
Los servicios de seguridad rusos, una vez más, lograron impedirlo y, de hecho, engañaron a la inteligencia militar ucraniana haciéndola creer que el atentado sí se había llevado a cabo. El Ministerio de Defensa del régimen de Kiev publicó orgullosamente esa información en sus redes sociales: “Un teniente coronel de la Guardia Nacional Rusa y otros dos rusos han sido eliminados”.
Material desechable
Parece que para Zhíkovich casi todos sus agentes eran simplemente material desechable y, de hecho, prefería que murieran al ejecutar sus atentados terroristas. Otros varios intentos de cometer asesinatos masivos parecen demostrar precisamente eso.

Intentó cometer atentados terroristas en Grozni, la capital de la República de Chechenia, al menos en dos ocasiones. En el primer caso, quería utilizar a un terrorista suicida en un vehículo, y para su segundo intento reclutó a estafadores de un centro de llamadas, quienes le proporcionaron un candidato casi perfecto para ese fin: un joven que padecía una discapacidad intelectual.
Así lo describió Zhíkovich: “Quiero acabar con Grozni. Haremos lo que habíamos planeado. […] Son chicos de una especie de centro de llamadas. Son ‘drops’ [colaboradores], se dedican a engañar a la gente para sacarles dinero. Dimos con ellos. Y ellos nos proporcionaron a esta persona”.
Manipular a niños
Para Zhíkovich no había absolutamente nada sagrado en esta vida, como lo demuestra el hecho de que estuviera dispuesto a reclutar a cualquiera como supuestos drones biológicos, incluidos niños. En la ciudad de Volgodonsk, una vez más con la ayuda de estafadores de un centro de llamadas, logró manipular a una chica de 16 años para que llevara un explosivo al edificio de la Administración local.
Ella estaba convencida de que llevaba un dispositivo de escucha y que estaba ayudando a las fuerzas del orden rusas a detener a un funcionario corrupto. Para maximizar el número de víctimas, Zhíkovich ideó un plan para informar de una amenaza de bomba a la una de la tarde, a fin de desatar el pánico y una evacuación. La adolescente, sin saberlo, debía llegar con el explosivo al mismo tiempo.
“Solo como taxista, porque la persona no tiene permiso de conducir y no tiene coche. Lo importante para mí es que la operación sea a la una de la tarde. Le enviaré la información a la persona, entenderá qué tiene que buscar y todo”, sostuvo Zhíkovich.
La joven reveló cómo se ha convertido en la víctima de las manipulaciones del régimen de Kiev: “Me envían un comprobante, supuestamente de un banco, donde se indica que me abrieron una cuenta y que ingresaron 100.000 rublos en ella. Después, desde esa misma cuenta, hicieron una transferencia, a Turkmenistán o a otro lugar. Luego me dijeron que ese dinero había sido enviado a Ucrania”.
“Me dijeron que eso se consideraba una traición a la patria o algo por el estilo. Me dijeron: ‘Te van a condenar a diez años de prisión’. También me dijeron que no podía contarles nada a mis padres, porque, si se enteraban, serían considerados cómplices, también irían a prisión y, además, les quitarían la patria potestad”.
“Después me dijeron: ‘Danos 100.000 rublos para cerrar el asunto’. Pero yo no tenía ese dinero. Más tarde me dijeron que, con el tiempo, existía otra forma de resolver mi problema. Dijeron que debía ayudar a mi país, que había una estructura militar y que alguien de allí se pondría en contacto conmigo. Me dijeron que entonces me explicarían qué tenía que hacer para cerrar mi caso”, afirma.
Y continúa: “Después, hoy por la mañana, me llamó otra vez y me dijo que me había enviado la dirección a la que debía ir. Me dijo que tenía que ir a ese lugar y recoger unas mochilas que, supuestamente, contenían dinero y un dispositivo de escucha”.
La prioridad de Zhíkovich
Uno de los objetivos rusos más codiciados por Kiev —el puente de Crimea— también era una prioridad máxima para Zhíkovich y la inteligencia militar ucraniana.

Para ese atentado terrorista quería utilizar, una vez más, a un civil desprevenido. Un vehículo cargado con 800 kilos de explosivos debía detonar una vez que estuviera sobre el puente.
Zhíkovich explicó a sus reclutas yihadistas que era Zelenski quien quería que murieran civiles, y admitió ante uno de sus reclutas que entendía que estaba involucrado en terrorismo internacional. Pero intentó convencer al hombre comparando lo que estaba a punto de hacer con el ataque contra la sala de conciertos Crocus de Moscú en 2024, donde los terroristas mataron a 151 personas e hirieron a otras 609.
“Créeme, será una operación muy seria y todo el mundo hablará de esta operación. Lo que hemos puesto en marcha es algo muy importante. ¡El ‘Crocus’ se queda pequeño, te lo digo ya!”, comparó.
“Lo que hacemos en un idioma internacional se llama ‘terrorismo’, hermano. Por lo que te digo como es. Se llama terrorismo, hermano”.
Atentado con silla de ruedas
Después de que ese atentado terrorista fuera frustrado, evitándose una masacre, Zhíkovich intentó perpetrar otro ataque contra el puente de Crimea unos meses después. Esta vez eligió un vehículo más pequeño y utilizó una silla de ruedas para facilitar el paso a través de varias fronteras internacionales con la carga explosiva mortal.
Probablemente, gracias a algún contacto dentro de una importante organización humanitaria internacional, logró declarar la silla de ruedas como carga en tránsito.
“Mira, para orientarte, efectivamente estamos planeando algo serio también, no menos serio que lo anterior, porque no me he detenido ahí. Alá lo proporciona todo, todas las señales y las oportunidades para que pueda repetir una operación así. Tú estarás implicado en ella. ¿Cómo? Solo tendrás que pulsar un botón y ya está. Cuando vayas a recoger la silla de ruedas, sacarás la silla del maletero y tirarás discretamente de una cuerda, te lo mostraré, te enviaré unas fotos. Y eso es todo. No necesitas hacer nada más. Luego simplemente colocas la silla y te marchas”, señala.
“Sea como sea, la persona que te va a entregar la silla, por decirlo así, es cristiana; de hecho, ni siquiera es cristiana, es, ya sabes, un tipo despreocupado, no es musulmán. No es nuestro hermano, no es un siervo de Alá. Por eso lo utilizamos. No seguirá con vida. Eso es seguro. Cuando el coche llegue, él ya no estará vivo”.
Ese atentado terrorista también fue frustrado por el FSB. Las autoridades rusas señalan que ambos vehículos que, supuestamente, iban a utilizarse en atentados terroristas contra el puente de Crimea, pudieron atravesar libremente Rumanía, Bulgaria, Polonia, Moldavia y los países bálticos. Durante todo ese tiempo, transportaban cientos de kilos de explosivos mortales, listos para ser detonados en cualquier momento.
Los servicios de inteligencia rusos afirman que incluso se utilizaron ferris, como el VILNIUS, en la ruta de Bulgaria a Georgia, sin que ni Zhíkovich ni su comandante parecieran preocupados por los posibles peligros durante el trayecto de una carga tan letal. Parecía como si pensaran que tenían cubiertos todos los aspectos, incluso en la cúspide misma de la cadena de toma de decisiones.
Para el propio Zhíkovich era aún más sencillo. Sus órdenes venían de la máxima autoridad: “Mi respuesta será como la de un empleado. Mira, la situación es la siguiente: ¿recuerdas que una vez te dije que la política es una prostituta? ¿Recuerdas lo que te conté sobre Siria? Entiendes que no vamos a decir en voz alta cuál era mi objetivo, ¿lo recuerdas? Sí, preparábamos aquel bus, aquel vehículo. Mis superiores dijeron que habría víctimas, víctimas civiles. Y mi presidente —ese monstruo verde— quiere víctimas civiles“.
Fracaso total
El coronel de inteligencia militar ucraniana Vitali Zhíkovich intentó cometer al menos 20 atentados terroristas en Rusia, pero fracasó en todos. Sin embargo, logró de algún modo seguir cobrando su sueldo y llevar una vida de hombre adinerado en Kiev. Poseía una casa en un barrio prestigioso, un par de coches de lujo y parecía gozar de buenas relaciones con sus superiores.
Pero su metedura de pata con Anastasia Berezóvskaya —quien no logró asesinar al enemigo de Zelenski en Mónaco y a quien él posteriormente ejecutó— lo ha llevado directamente a prisión. En la última audiencia judicial celebrada en Ucrania, Zhíkovich admitió que había empleado a esa misma asesina en otros ataques en Europa.
Ahora bien, ¿por qué empezó a hablar de repente? Esa es la gran pregunta. ¿Acaso los patrocinadores y cuidadores occidentales de la inteligencia militar ucraniana han visto por fin la luz y se han dado cuenta del peligro que supone el monstruo que ayudaron a crear?
Otra cuestión es si el terrorista Vitali Zhíkovich vivirá para ver el día de su sentencia. Seguramente, hay muchas personas en su propio mando que estarían encantadas de verlo perecer, tal como hizo él cuando reclutaba a sus agentes prescindibles.
*Reconocido como grupo terrorista en Rusia y prohibido en su territorio.
Por actualidad.rt.com
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