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es más probable que tengan éxito

Durante décadas, las familias han sido más partidarias de tener hijos varones debido a que existían muchos prejuicios machistas. Se solía pensar que los hombres podían llegar a ganar más dinero, heredar propiedades y disfrutar de más derechos que las mujeres. Pero lo cierto y verdad es que, en la actualidad, los padres prefieren tener hijas para que sean más felices.

El contexto actual nos demuestra que el futuro pasa por la IA y por la construcción de robots que lleguen a sustituir a los humanos, llegando a solventar el problema latente de la falta de mano de obra y de las bajas tasas de natalidad.

Hoy en días no es posible siempre elegir el sexo del bebe, aunque en determinados países se permite para los procesos de fecundación in vitro (FIV). En EEUU, según un estudio reciente, los padres y madres de raza blanca eligen embriones femeninos para su primer hijo (en el 70% de los casos). No obstante, en el caso de padres indios o chinos se opta más por los varones.

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Los números dan la razón: se prefiere a las niñas

Solo en España, en 2021, aumentaron un 33% los nacimientos por reproducción asistida. Es difícil determinar qué porcentaje recurre a la fecundación in vitro únicamente para seleccionar el sexo de sus hijos, así como quienes deciden optar por las niñas. No obstante, por el método tradicional, existen teorías que demuestran que en función de la dieta o del momento de las relaciones sexuales se podrá influir en el sexo del primogénito.

Con respecto al caso de las adopciones, los padres muestran preferencias por ellas. De hecho, un estudio de 2010 realizado en EEUU demostró que los padres adoptivos tenían un 30% más de probabilidades de preferir niñas que niños y que estaban, incluso, dispuestos a asumir más costos para asegurarse de que fuese una hija.

¿Qué razones explican este fenómeno?

Existe la mentalidad entre muchos padres de que una hija es sinónimo de completar una familia. Además, los cambios sociales que se han producido en las últimas décadas, pese a que se sigue enfrentando la sociedad a una importante brecha de género y sigue siendo difícil mantener a los hijos ante la elevada inflación y las elevadas tasas de desempleo (especialmente entre los jóvenes), demuestran que las mujeres ganan peso.

Las niñas tienen un futuro prometedor, aunque aún quede un largo camino por recorrer en materia de concienciación pública, especialmente en aspectos como la desigualdad y el sexismo. No obstante, los datos demuestran que ellas están mejor preparadas y tienen más probabilidades de ser graduadas universitarias.

De hecho, en más del 60% de los países, hay más mujeres en la educación superior que hombres.

Otro aspecto que influye es que las niñas son más fáciles de criar. Si bien es cierto, cada caso particular es diferente y los indicadores pueden variar, pero se asocia a las niñas una conducta más cariñosa, empática y comunicativa, entendiéndose como un mejor apoyo emocional para la familia y mejores cuidadoras en la vejez. Además, al ser común la práctica de todo tipo de deportes entre las niñas, hace que tanto padres como madres puedan compartir aficiones con sus hijas.

Llama la atención que, entre las declaraciones de madres que elije el sexo del bebé, abunda el concepto de ‘evitar la masculinidad tóxica’. De hecho, un estudio realizado recientemente por la Universidad de Ulster (Gran Bretaña), demostró que las familias que son más felices son aquellas que están compuestas por dos hijas.

El problema del descenso de la tasa de natalidad

Existen herramientas, como Our World in Data que demuestran que la fecundidad mundial se ha desplomado drásticamente. El descenso de la fecundidad también es producto de un gran aumento de las opciones y oportunidades personales, especialmente para las mujeres. Y es que ahora ellas no solo piensan en casarse y tener hijos, sino en buscar un progreso profesional y cultural que les enriquezca.

Estos efectos se harán notar, en términos económicos y sociales, en empresas de todo el mundo. Y es que éstas presentan cada vez más serias dificultades para poder encontrar mano de obra óptima para cubrir la elevada oferta existente. Un número decreciente de jóvenes que no será capaz de sostener a los pensionistas podría, además, repercutir en unos impuestos más altos, jubilaciones más tardías y crisis presupuestarias gubernamentales.

Al elegir el sexo del bebé no puedes prever el género de tu hijo, y mucho menos cómo elegirá expresarlo o cómo será como ser humano. Por tanto, la elección está basada puramente en estereotipos sexistas.

No obstante, la selección del sexo es sexista para muchos expertos en la materia, dando lugar a un dilema ético y al sexismo infundado en la sociedad. El hecho de ‘hacer un bebé a la carta’ no siempre es beneficioso, pues manipular los genomas de sus embriones permite diseñar el nivel de riesgo de enfermedades, el color de los ojos o la altura.

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