Caracas

César García Urbano: entre el caos de Caracas y la modernización de Miami

El abogado y especialista inmobliario, César García Urbano Taylor, compara, a grandes rasgos, la avanzada modernización de Miami (EE.UU.) y el caos organizado que ha caracterizado el crecimiento urbano y poblacional de Caracas.

Miami, con su amplia diversidad cultural y empresarial, permite la edificación de sueños a amplias escalas y estandares. Un vuelo sencillo sobre la capital del estado de Florida muestra una planificación que define cada espacio urbano: la economía y finanzas, viviendas para cada gusto, espacios de esparcimiento para cualquier cultura y el respeto a los espacios naturales.

Sobre esto se desarrolla un constante crecimiento demográfico de jóvenes de todas las culturas, que junto a la posición geográfica estratégica que ocupa en la región, generan un sky line de oportunidades.

Mientras, de vuelta a Caracas, el autor asegura que la inmensidad del Ávila pone un límite al crecimiento desordenado de una ciudad convulsionada, con una de las mayores densidades de población por kilómetro cuadrado. Muchas y marcadas perspectivas sociales, económicas y políticas, que alguna vez intentaron dar uniformidad al crecimiento estructurado, están impresas en el ADN del urbanismo capitalino.

Plaza Venezuela, la Ciudad Universitaria, el Jardín Botánico, Parque Central, los edificios circundantes, Las Mercedes, Sabana Grande, Altamira y en general una extensión de construcciones obligadas a coexistir sin un sistema que las organice, carente de toda planificación sostenible en el largo plazo.

A todo esto se suman infinitos cinturones de construcciones populares que retan cualquier lógica de ingeniería.

Aunque víctima de la inmediatez y la improvisación, Caracas es hermosa, y aunque seamos duros evaluándola, siempre la preferiremos a cualquier otra ciudad, la buscamos en donde sea que estemos, anhelando un poco de ella cuando la perfección extranjera se torna agobiante.

Caracas es el reflejo de la sociedad venezolana. La búsqueda del equilibrio, el deseo viviente y creciente de hermanarnos en el orden, las buenas intenciones y obras sorprendentes realizadas por personas honestas, preparadas y de compromiso que nos han impulsado y en algún momento nos convirtieron en el destino y admiración de millones; subsistiendo inclusive a los desconcertantes ensayos de incoherencia que, también por momentos, rasgaron profundamente la voluntad de ésta valerosa ciudad por sobrevivir a la barbarie.

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