Placas base 2026: caída del 30 % por la crisis de la IA
El mercado de placas base atraviesa su peor momento en más de una década. Las previsiones para 2026 apuntan a una caída cercana al 30 % en envíos globales, y los grandes fabricantes como Asus, MSI o Gigabyte ya están recortando objetivos sin disimulo. Lo que era un negocio estable durante años se está desinflando a una velocidad que pocos esperaban dentro del sector.
El motivo principal no es ningún misterio, la industria de los semiconductores está volcada en la inteligencia artificial, los centros de datos absorben todo lo que pueden producir las fábricas y, mientras tanto, el usuario doméstico recibe lo que sobra. Y cada vez sobra menos. Esta crisis del mercado de placas base afecta directamente al precio que pagas por montar un PC en casa.


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La crisis de la memoria empuja al mercado de placas base al límite
Los costes de RAM y procesadores llevan meses subiendo sin freno. Los centros de datos necesitan cantidades enormes de chips para alimentar sus modelos de IA y, ante esa demanda, los fabricantes priorizan los pedidos que más margen dejan. Eso deja al consumidor final con plazos de entrega más largos y precios bastante menos amables.
Las propias placas base se han encarecido entre un 10 y un 20 por ciento por el aumento de los costes de materiales y producción. No es un salto puntual, es una tendencia sostenida. Y cuando coincide con tarjetas gráficas estancadas y memorias por las nubes, el resultado es predecible: la gente aplaza la compra.
DigiTimes habla directamente de un inminente colapso del mercado de montaje de PC…
Asus, que lidera el sector, está peleando por mantenerse en los diez millones de unidades anuales. El año pasado vendió 15 millones, ya entonces la cifra más baja en más de una década. Para hacerse una idea de la velocidad de la caída, basta mirar al resto: Gigabyte y MSI rondarán los 8,4 y 8,5 millones de unidades, lo que supone un descenso aproximado del 25 %. ASRock se desploma más de un 30 %, hasta los 2,7 millones.
Sin incentivos reales para actualizar el equipo
Aquí está el problema de fondo, y es uno que no se arregla bajando precios. No hay novedades suficientemente atractivas para justificar un cambio de plataforma. Las gráficas de Nvidia llevan meses en pausa porque la compañía está concentrada en el negocio de IA, donde el margen es brutalmente superior. Los rumores sitúan la próxima generación RTX 60 en 2028, y de la actual serie RTX 50 tampoco se esperan refrescos relevantes a corto plazo.
Con ese panorama, la decisión es bastante lógica. Quien tiene un PC funcional prefiere alargarlo un par de años más antes que gastar 1.500 euros en una mejora que apenas notará. Y esa decisión arrastra a todo el ecosistema, porque si no cambias la placa, tampoco renuevas caja, fuente o refrigeración.
La inteligencia artificial sostiene a los grandes fabricantes
La parte curiosa de toda esta historia es que los fabricantes no están sufriendo tanto como podría parecer. Asus, Gigabyte y ASRock están compensando la caída del mercado de PC con el negocio de servidores para IA, donde los pedidos no paran de crecer. Cada vez destinan más recursos de I+D a esa línea, y eso se nota en el catálogo doméstico, que avanza a ritmo lento y con pocas sorpresas.
El usuario final es quien paga la factura de este reajuste. Componentes más caros, menos novedades y un mercado que ha dejado de pelear por su atención. Si tenías pensado montar equipo nuevo en los próximos meses, mejor revisa bien los precios antes de dar el paso, porque la situación no pinta a estabilizarse pronto.
