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Windows 11 mejorará por fin el Explorador de archivos

Microsoft acaba de confirmar que prepara una de las revisiones más profundas del Explorador de archivos en años. La promesa va en serio: rendimiento real, menos consumo de RAM y una herramienta que deje de ser el cuello de botella del sistema.

La lentitud del Explorador de archivos en Windows 11 se ha convertido en uno de los reproches más repetidos del sistema, y los parches lanzados hasta ahora apenas habían movido la aguja. Lo que llega ahora apunta directamente a la base del problema, con cambios estructurales que Microsoft venía evitando desde hace tiempo.

Explorador de archivos de Windows 11Explorador de archivos de Windows 11
Explorador de archivos de Windows 11

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Un Explorador de archivos en Windows 11 más rápido y mejor optimizado

La compañía lleva meses tocando piezas del Explorador de archivos, aunque con resultados desiguales. La precarga introducida en noviembre de 2025 abrió la puerta a tiempos de apertura algo mejores, pero el consumo de memoria casi se duplicó y la sensación de lentitud general no terminaba de irse. Microsoft tuvo que ajustar la indexación poco después para compensar.

Lo nuevo va más allá del parche puntual, Tali Roth, responsable de producto del Shell de Windows, ha tirado del hilo en X y ha dejado claro que el trabajo actual no es cosmético. El equipo está reescribiendo partes profundas del código, algo que no se hacía con esta seriedad desde hace años en una herramienta tan veterana.

Y aquí conviene recordar algo que muchos usuarios olvidan. Buena parte del Explorador todavía arrastra conceptos de Windows 95, lo que explica bastantes de sus rarezas y su dificultad para escalar bien en hardware moderno.

Estamos abordando problemas que se han ido acumulando durante 30 años de evolución del código.

Cambios profundos en el código y menos accesos al disco

Microsoft está combinando dos frentes a la vez, según ha explicado Roth, y eso es justo lo que llevaba faltando. Por un lado mantiene la precarga, que ya estaba en marcha. Por otro, ataca el orden de carga, la secuencia de inicio y un buen puñado de animaciones que solo aportaban retrasos visuales sin ningún valor añadido.

El detalle interesante está en cómo se relaciona el Explorador con el disco. La idea es reducir el número de accesos, lo que mejora la respuesta sobre todo en equipos con SSD saturados o con muchos archivos en pantalla. Las miniaturas, la navegación entre carpetas y la previsualización deberían notar ese cambio.

No esperes una transformación de un día para otro, eso sí. Las mejoras llegarán por fases a través de actualizaciones de Windows en los próximos meses, lo que también permite a Microsoft corregir sobre la marcha si algo no rinde como esperaba.

Integración con la nube sin que el sistema se atragante

Otro punto sensible es OneDrive y, en general, los servicios en la nube. Hasta ahora, la sincronización en segundo plano podía dejar el Explorador colgado durante segundos eternos, sobre todo con conexiones inestables.

La nueva arquitectura separa el acceso de lectura de la interfaz, así que el Explorador debería seguir respondiendo aunque la red falle o OneDrive esté procesando archivos. Es un cambio pequeño sobre el papel, pero de los que se notan en el uso diario.

Queda por ver si todo esto se traduce en una mejora real cuando llegue al usuario final. La intención está clara y el enfoque parece más serio que en intentos anteriores, aunque conviene esperar a las primeras builds estables antes de cantar victoria.

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